Versos

“Hombre libre, siempre amarás el mar.”

A José Manuel de la Huerga.

Al final del camino, siempre sabré donde encontrarte.

Miraré el mar sabiendo que ahora eres tú quien esculpe las olas. Y estarás allí, quieto, donde desovan las montañas y bajan a beber los valles.

Me quedo tranquila sabiendo que es el pesebre del desierto el que ahora te recoge con cada una de las gotas de lluvia que, desde hoy, caigan sobre las dunas.

Siempre voy a tener cerca una caracola para que, cuando te hagas sitio entre los corales y el ámbar gris, puedas hablarnos con el ronquido del mar.

Amigo mío. Te voy a echar tantísimo de menos.

Versos

Después de

mi piel desaparece poco a poco
el músculo se vaporiza
y quedo solo Yo
volviéndome
gota de agua
al viento

suave
me recorro

al tacto todo es
inesperadamente
cálido
empaño la ciudad


y después me despierto

en bruma cálida
absoluta
absolutamente dentro
sin contacto con extremidad alguna

siendo río

estoy sola, ¿no?
esdrujulo el oído
y agudiza el silencio

me están latiendo las entrañas
aún me hormiguean los nervios